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Cálculo de frigorías
 
La técnica del vacío en los sistemas de aire acondicionado

EL EQUIPO AL CUAL SE LE HARÁ VACÍO

Debemos asegurarnos que el circuito en cuestión tendrá todas sus válvulas abiertas en dónde corresponda para que no existan limitaciones en la evacuación. De no tenerse en cuenta puede haber zonas no deshidratadas convenientemente.

Los “prensas” de estas válvulas deben estar debidamente cerrados y en condiciones para evitar fugas invisibles en depresión que puedan hacer fracasar el vacío o equivocar los diagnósticos ante posibles pérdidas.

Cuándo los circuitos son de gran capacidad se deberá estudiar el recorrido y asegurarse que restricciones insalvables cómo tubos capilares, válvulas de expansión, válvulas de retención no desmejoren o impidan la deshidratación. En los casos de circuitos de gran volumen, el uso de 2 bombas instaladas en dos lugares estratégicos del circuito, puede ser una muy buena solución. Los lugares apropiados pueden tener limites simétricos con la restricción mas severa, como por ejemplo la válvula de expansión, el tubo capilar, etc.

Las mediciones de vacío, deben ser hechas en general en lugares alejados a la conexión de la bomba de vacío, y las mismas se deben tomar como válidas, cuando hallan pasado algunos minutos después de detener a la bomba, a fin de lograr que se estabilice el sistema.

Los niveles de vacío los establece y recomienda el fabricante del equipo, los valores más frecuentes están en lograr vacíos entre 500 a 300 micrones. Cuándo se requiere la medición en el circuito, se debe hacer uso de un vacuometro electrónico (analógico o digital) que permita asegurar no sólo los valores recomendados sino también valorar la eficiencia de la bomba y la técnica aplicada.

Los tiempos de evacuación son dependientes de la eficiencia de la bomba, su capacidad y el grado de humedad que dispone el circuito.

Un circuito puede haber llegado después de cierto tiempo al nivel de evacuación esperado, por lo tanto si se detiene la bomba y por medio del instrumento medimos el vacío, se percibe una pérdida de dicho vacío hasta un cierto nivel, dónde el instrumento queda detenido, en principio puede atribuirse a una pérdida, pero si el instrumento se detiene manteniendo aún un nivel de vacío no despreciable, puede ser que el circuito aún contenga humedad, y al momento de detener la bomba, las micro gotas que aún quedan dentro del circuito al evaporarse aumenta la presión existente del circuito. Cuando un circuito, después de cierto tiempo de evacuación, llega al nivel de vacío esperado, es recomendable que la bomba continué el proceso de evacuación por más tiempo, el tiempo sugerido debería ser no inferior a 1/3 del tiempo total empleado para llegar al vacío requerido. A continuación, antes de detener la bomba, debemos interrumpir la operación de ésta, cerrando la válvula, que la vincula con el circuito. Cómo es de esperar, el manovacuómetro podrá ser leído y en este caso podemos comentar algunos posibles resultados:
  • El manovacuómetro disminuye su valor hasta mantenerse invariable. Este movimiento, que surge a partir de la detención de la bomba, es atribuible a la búsqueda de equilibrio interno del sistema. Si la medición no sufre modificaciones con el transcurso del tiempo, se habrá logrado el fin buscado.
  • El manovacuómetro muestra un crecimiento acelerado. En este caso estaremos frente a una pérdida en depresión, que debemos localizar. Si bien esta búsqueda deberá ser orientada a cargar al sistema con Nitrógeno, a fin de su localización. No debe pasar inadvertido que exista el problema de pérdida en las conexiones realizadas para esta tarea.
  • Por último si se presenta una pérdida, que detiene al instrumento en un valor de vacío no deseado, y dicho valor permanece con un crecimiento casi imperceptible, podremos estar frente a un sistema dónde aún permanecen micro gotas que al evaporarse hacen aumentar la presión interna del sistema. En este último caso debemos intentar continuar haciendo vacío y transcurrido cierto tiempo reiterar la medición.
Por todo lo expuesto recomendamos usar el instrumento adecuado, aplicarlo con frecuencia y sacar conclusiones en cada trabajo. La experiencia que se va adquiriendo es la herramienta que el Técnico en refrigeración sólo puede obtener haciendo un manejo responsable de las Buenas Prácticas de Refrigeración. Ahora sí podremos decirle al refrigerante que vamos a colocar en el circuito, que le hemos preparado el mejor camino y que no será atacado por agentes invisibles que comprometen su vida y nuestro trabajo.

Artículo de Ing. Ricardo J. J. Sardañons.



 
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