La Comunidad de Murcia dará ayudas para sustituir el aire acondicionado

El consejero de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio, Benito Mercader, inauguró ayer unas jornadas de formación en las que se da a conocer a más de un centenar de profesionales el nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). El consejero aprovechó la ocasión para anunciar un plan de subvenciones para cambiar el aire acondicionado y las calderas de calefacción menos eficientes por otros más respetuosos con el medio ambiente.

La nueva normativa estatal tiene una clara dimensión ambiental y, entre otras medidas, contempla que las calderas de carbón estarán prohibidas a partir del uno de enero de 2012, según informó el Gobierno regional en un comunicado.

El RITE fue aprobado el pasado 20 de julio y constituye el marco normativo básico que establece las exigencias de eficiencia energética y de seguridad que deben cumplir las instalaciones térmicas en los edificios, como aparatos de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria, para atender la demanda de bienestar e higiene de las personas.

Las medidas que establece este reglamento, basadas en combinación de calderas de condensación con la mejora de la resistencia térmica de los cerramientos, permite reducir el consumo energético y las emisiones asociadas de la calefacción hasta un 47%.

Mercader indicó que «las medidas que este reglamento contempla presentan una clara dimensión ambiental, por lo que contribuyen a la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades. Desde el Gobierno regional vamos a poner en marcha un plan de subvenciones para sustituir los aires acondicionados y las calderas de calefacción que son menos respetuosas con el medio ambiente».

Entre las medidas que incluye el reglamento está la fecha límite para instalar calderas por debajo de un rendimiento energético mínimo o la prohibición, a partir del 1 de enero de 2012, de las calderas de carbón.

Contaminación

La nueva normativa indica que los productos de la combustión de las calderas pueden ser críticos para la salud y el entorno de los ciudadanos. Por este motivo, la normativa fomenta la instalación de calderas que permitan reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno y otros contaminantes, lo que supondrá una mejora en la calidad del aire de las ciudades.

El consumo energético de climatización en una vivienda estándar supone el 45% de la energía consumida y el 39% de las emisiones de CO2 que genera, según las fuentes. «Por ese motivo, es necesario diseñar sistemas de climatización para el mínimo consumo energético y utilizar al máximo las energías renovables», indicó Mercader.