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Cuando el calor aumenta, el 20% de la población tiene, de forma transitoria, dificultades para conciliar el sueño y permanecer dormido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La primera reacción es encender el aire acondicionado, si se tiene. Aunque, muchas veces, debido al gasto energético decidimos apagarlo.

El calor estacional no es una novedad. Distintas generaciones, desde siglos atrás lo han vivido, y han encontrado formas combatirlo sin el uso de aparatos eléctricos.

Entonces, adaptándose a la vida actual, comparten algunas recomendaciones para conciliar el sueño en las noches de calor.

Sábanas heladas: Se dice que en la antiguedad se enfriaban las sábanas con hielo o en la nevera, cuando ya existían. Si bien, las sábanas no se mantenían frías toda la noche, sí ayudaban a conciliar el sueño. Se recomienda guardar la sábana en una bolsa plástica antes de meterla en la nevera. Otro truco es usar la bolsa de agua caliente, pero esta vez rellenándola con agua fría, para dejarla entre las sábanas. Las sábanas de algodón ayudan a evitar el calor porque este material facilita la transpiración. 

Detener el aire caliente: Para evitar que el aire caliente entre en la habitación se puede, por ejemplo, colocar un ventilador dirigido hacia las ventanas. También se puede colocar una bandeja llena de hielo o agua muy fría delante de las aspas del ventilador, para que el aire que circule sea más frío. Colgar una toalla mojada en las ventanas también ayuda. 

Dormir ligero: El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) recomienda elegir un pijama ligero, o dormir desnudo. Un estudio de la Asociación de Algodoneros Estadounidenses Cotton USA que hizo en Reino Unido, concluyó que el 57% de las personas que duermen desnudas son más felices en su relación de pareja.

Compresas de agua tibia: Aunque suena raro, los especialistas dicen que aplicar compresas mojadas en agua tibia en las zonas más sensibles al calor como el cuello, los codos, los tobillos o detrás de las rodillas, evita el acaloramiento. La explicación: El contacto con el agua fría ejercería un estímulo térmico que desencadena una vasoconstricción, provocando calor en la piel. En cambio, el calor provoca frío por la diferencia con la temperatura ambiente, según explica la hoja informativa del CDC.

Dormir solo: El cuerpo humano genera calor corporal, por lo tanto, al dormir acompañado el calor de la otra persona también influirá en el ambiente. Otra opción es dormir a ras del suelo, ya que el calor tiende a desplazarse hacia arriba.

Tomar una ducha templada: Muchos dicen que el choque térmico del agua fría produce una sensación instantánea de reactivación de energía y gasto energético, provocando que se sienta más rápido el calor; por eso es mejor tomar una ducha con agua templada, según explica el Instituto Biológico de la Salud. También se sugiere mantener los pies frescos, pues el calor entra por estas extremidades. Lavarlos antes de dormir o mantenerlos fuera de la cama, son otros trucos para reducir el calor.

Cenar ensalada: Al comer copidas calientes o muy sustanciosas, el cuerpo se ve obligado a producir más calor para digerirlas. Por ello se recomienda comer ensalada, yogur o algo ligero, en la cena. Además, de beber mucha agua, sustancia que el cuerpo utiliza para evacuar el calor. 

Sin luz ni aparatos electrónicos: Incluso cuando los aparatos electrónicos se encuentran en modo de espera, continúan emanando calor; al igual que una bombilla. 

Dormir al aire libre: De ser posible, no se debe descartar la posibilidad de dormir al aire libre. Se puede acampar en la terraza o ir al campo, donde no solo se podría escapar del calor sino vivir una aventura.