Debido a las importaciones, en 50% se redujo la industria nacional del aire acondicionado, con operaciones entre 20 y 30% de su capacidad instalada.
Las cifras fueron ofrecidas por el presidente de la Cámara Venezolana de Ventilación, Aire Acondicionado y Refrigeración (Venacor), Jesús Rafael Hernández, en el marco de la inauguración de la exposición Friotecnología en el centro de exposiciones de la Universidad Metropolitana hasta el próximo 24 de junio en el CIEC, Caracas.
Informó que las importaciones “han contraído a los fabricantes nacionales, eliminando líneas de producción y despidiendo una parte importante de la fuerza laboral empleada en el sector”.
“Muchas industrias para no cerrar operaciones se han convertido en comercializadoras y distribuidores de líneas que no se elaboran en el país, ya que les resulta un negocio con mayor rentabilidad que les permite importaciones sin pago de aranceles o, en algunos casos, cancelando apenas 1% del tributo”, dijo.
Acotó que, a diferencia, “el fabricante nacional debe pagar aranceles por las partes y piezas que importa desde 5% hasta 15%, según los convenios suscritos por el Ejecutivo”.
“Esta situación genera una distorsión en el mercado que coloca en posición de desventaja a la industria nacional, y aunque es un problema que data desde hace más de ocho años, los industriales de la refrigeración y aire acondicionado, no logran respuestas satisfactorias ante su demanda”, expresó.
Empero, como aspecto positivo, reveló que durante el último quinquenio “se ha registrado un crecimiento en la rama comercial de este negocio entre 65 y 70%, por lo que 80% de los afiliados a Venacor son importadores, distribuidores y tiendas pequeñas de repuestos”.
“Durante 2005 el Gobierno realizó compras por 300 millones de dólares y el sector privado por $ 150 millones más. De esa inversión estadal sólo le tocó a la industria local entre un 3% y 5%, porque todo lo demás fue importado y manejado a través de trámites directos y por el otorgamiento de financiamiento internacional, lo que saca del mercado una vez más a la industria nacional”, aseveró.
Adicionó que “igual ha ocurrido con los proyectos grandes de nuevos centros comerciales y construcciones del Estado, que lamentablemente deja por fuera al empresario nacional y produce una contracción mayor del empleo y del mercado”.
Igualmente, el vocero gremial alertó en el sentido de que uno de los problemas que más aqueja al sector es la falta de homologación de normas en Venezuela, situación que no les permite competir a nivel internacional por no contar con la certificación que los acredita para incursionar en los mercados foráneos, a pesar de que contamos con las normas Covenin y la ISO 9000 que otorga Sencamer.
Fuente: Diario El Caraboleño