Las asociaciones muestran su preocupación por la subida del precio de los refrigerantes

La aplicación del Impuesto sobre Gases Fluorados de Efecto Invernadero ha tenido numerosas repercusiones en la industria europea del frío: pérdida de competitividad, disminución de las ventas, incremento del mercado ilegal y aumento del precio de los refrigerantes, por encima del 37% en algunos casos.

Sin embargo, según una encuesta realizada por ComRes para una empresa del sector, hasta el 40% de los minoristas desconoce los cambios regulatorios y, sobre todo, no es consciente del incremento real de los precios. Esto explica que cuando se les ha preguntado sobre sus prioridades a la hora de seleccionar un gas se hayan limitado a citar la seguridad, la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental y hayan obviado el coste económico.

Incluso, la opción preferida entre las alternativas disponibles para reemplazar los sistemas de HFC, el dióxido de carbono (CO2), podría costar como media a cualquier minorista hasta 51.000 euros más por establecimiento, en comparación con los sistemas de hidrocarburos, durante un período de diez años.

AEFYT

Los minoristas europeos parecen estar comprometidos con la transición a refrigerantes de bajo PCA, pero ignoran cómo se ha pautado la reducción de los HFC programada a lo largo de los próximos años, los pormenores establecidos por la legislación y los desafíos asociados a estos cambios. De hecho esta desinformación puede estar repercutiendo negativamente en el ritmo con el que la industria está asumiendo y aplicando los cambios impuestos por la legislación vigente.

En este sentido, las asociaciones europeas han mostrado su preocupación por el incremento de los precios y reclaman soluciones a sus gobiernos que den respuesta al cada vez mayor problema que representa atender a la demanda de gases refrigerantes. En España AEFYT lleva ya dos años luchando contra el Impuesto sobre Gases Fluorados, reclamando su derogación o, en el peor de los casos, la limitación del porcentaje, anulación que considera necesaria para asegurar la armonización de España con el resto de los países de la Unión Europea, constituyendo nuestro país prácticamente una excepción en la UE.

También en Alemania, el movimiento Bonner Stimme, que reúne a tres de las principales asociaciones del sector frío, ha solicitado, entre otras medidas, una mesa redonda integrada por representantes de la industria, el comercio y la administración en la que se aborden posibles soluciones