El pasado 13 de marzo de 2026 se presentó el Informe del Sector de la Calefacción 2025 de FEGECA, un documento de referencia que recoge los principales datos del sector en España, ofreciendo información clara y rigurosa sobre su situación actual. El informe analiza los aspectos más relevantes, como las cifras de venta de los distintos mercados que lo integran, todos ellos representados dentro del ámbito de actuación de FEGECA, y ofrece una visión global de los retos y desafíos que afronta el sector de la calefacción en su proceso de evolución.
En este contexto, Sonia Pomar, directora de FEGECA, analiza las principales conclusiones del Informe del Sector de la Calefacción 2025, profundizando en las perspectivas del sector en España.
El informe refleja un punto de inflexión: tras años de incertidumbre, el sector avanza hacia una mayor estabilidad, claridad normativa y recuperación.
Un sector en plena transformación, pero con mayor estabilidad
Llevamos años inmersos en una profunda transformación. La descarbonización, —basada en gran medida en la electrificación—, la eficiencia energética y la sostenibilidad están redefiniendo el modelo térmico en España y en Europa en general.
Venimos de un periodo marcado por la crisis energética, el ajuste de stocks y, sobre todo, por la falta de concreción normativa, que generaba incertidumbre tanto en fabricantes como en consumidores.
Sin embargo, 2025 ha sido diferente. El mercado ha mostrado signos claros de recuperación, con una facturación de 965 millones de euros. Esta mejora no es casual y responde en gran parte a la definición y clarificación normativa con respecto a la consideración de una caldera de combustible fósil, la que ha aportado seguridad jurídica y confianza al mercado.
Hoy podemos asegurar que avanzamos hacia un modelo multitecnológico, en el que las distintas soluciones conviven para adaptarse a cada contexto edificatorio.
La importancia de separar tecnología y combustible
Uno de los aspectos más relevantes de 2025 que ha ayudado al impulso del mercado ha sido la concreción normativa, especialmente a través de la Guía de Interpretación “Calderas de combustibles fósiles” vinculada a la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD).
Esta guía ha sido fundamental para dejar clara una cuestión básica: no es la tecnología la que determina si una caldera es fósil, sino el combustible que utiliza. Es decir, será el combustible empleado en 2040 el que definirá si un equipo puede considerarse o no de combustible fósil.
Por tanto, una caldera que funcione con biometano, biogás o hidrógeno no tendrá esa consideración.
Esta distinción ha sido clave. Ha permitido despejar dudas sobre una supuesta prohibición generalizada de calderas y ha devuelto la confianza al mercado.
Como sector, era esencial diferenciar entre el equipo y la energía que lo alimenta. Esa aclaración ha impulsado especialmente la venta de calderas de condensación en reposición, que siguen siendo la primera opción en edificios ya construidos.
El papel estratégico de los gases renovables
Los gases renovables son un pilar esencial en esta transición energética. España tiene un enorme potencial en producción de biogás y biometano —somos el tercer país de la Unión Europea, sólo por detrás de Francia y Alemania—, y su desarrollo permite avanzar en la descarbonización sin necesidad de sustituir masivamente equipos e instalaciones.
La combinación de combustibles renovables con calderas de alta eficiencia ofrece una vía realista, rápida y económicamente eficiente para reducir emisiones. Además, evita los elevados costes asociados a una electrificación total, que implicaría importantes inversiones en generación, redes y almacenamiento.
Para los fabricantes esto supone una gran oportunidad ya que todas las tecnologías pueden evolucionar y adaptarse a nuevos vectores energéticos, manteniendo su papel en el mix energético del futuro.
El mercado de reposición, motor del crecimiento
El informe confirma que el mercado de reposición es el principal motor de crecimiento. Esto se debe a que gran parte del parque edificatorio necesita renovar equipos antiguos por soluciones más eficientes.
En 2025 hemos visto una recuperación generalizada de ventas:
- Las calderas murales crecieron más de un 6%.
- Las calderas de pie aumentaron más de un 13%.
- La bomba de calor para ACS experimentó un crecimiento muy significativo, cercano al 38%.
Estos datos reflejan que el usuario final está apostando por sustituir equipos antiguos por soluciones más eficientes y preparadas para el futuro energético.
El auge de los sistemas híbridos
Dentro del escenario que planteamos en el que todas las tecnologías se consideran viables para la descarbonización de los edificios, destacamos los sistemas híbridos, que combinan calderas de gas de alta eficiencia con bombas de calor.
Una solución que está ganando protagonismo porque representan una solución flexible y adaptable al parque edificatorio existente.
Estos sistemas optimizan el uso de cada tecnología según las condiciones climáticas, el perfil de consumo o la disponibilidad energética. Permiten reducir emisiones de forma progresiva, sin comprometer la seguridad de suministro ni la eficiencia económica.
Además, encajan perfectamente en un modelo de convivencia tecnológica, donde calderas y bombas de calor no compiten, sino que se complementan. Es por ello que desde FEGECA consideramos que los sistemas híbridos serán una de las opciones con mayor potencial de crecimiento en los próximos años.
Un mensaje claro al sector
Con la presentación de este informe, desde FEGECA queremos trasladar un mensaje de confianza y responsabilidad.
Confianza, porque 2025 ha sido el año de la seguridad normativa y de la recuperación moderada del mercado.
Responsabilidad, porque la transición energética exige la implicación de todos los agentes del sector: fabricantes, administraciones, instaladores y usuarios.
Para poder avanzar hacia el objetivo de neutralidad climática en 2050, el futuro no pasa por una única tecnología, sino por un modelo multitecnológico en el que convivan calderas de alta eficiencia, bombas de calor, sistemas híbridos y gases renovables. Solo así podremos alcanzar una descarbonización realista, eficiente y económicamente viable para los hogares españoles.